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miércoles, 8 de junio de 2011

Gringofotos

Algo así como el 50% de los alumnos de Exchange nos hemos juntado hoy para sacarnos una foto antes de que la gente empiece a irse. Muy tierno y un poco triste. Ahí van un par:
Monísimos, sentaditos en el suelo. Sí, somos una barbaridad. Y sí, es un polideportivo. A ver si en ESADE aprenden.
Esta me encanta, pocos miran a cámara
Antes de eso, he ido con Zak a ver una fantástica exposición¹ al MASP a modo de despedida, porque mañana se va a Bolivia y vuelve a por sus cosas a Sampa después de que yo me haya ido. También me he despedido de Marjo, que se va a Colombia. Juan se va mañana, me va a coger depresión. No lloraré porque lo veré en Esade, que si no…
Otra: Marc y yo estamos gafados. En principio tenemos vuelos a Buenos Aires mañana por la noche, pero resulta que un volcán chileno ha entrado en erupción después de algo así como doscientos años, y ha cubierto el cielo argentino con una nube de ceniza. Me pilló la nube del volcán de Islandia el año pasado cuando tenía que volar a Londres y me quedé en tierra. Los volcanes me adoran. A ver si esta vez mi avión sí despega - y aterriza-. Lo peor sería poder ir per no poder volver, porque tanto Marc como yo TENEMOS que estar en São Paulo el lunes. Él tiene un examen y yo tengo que entregar un trabajo. Sie pre podemos volver en bus, pero... es que son 22 horas... 
Además, estoy hecha una foquita (uso diminutivo porque suena más cuco, pero la realidad es otra). Hace poco me pesé y me he engordado 6 fantásticos quilos en 4 meses. Ole tu arte, Isabel. Ole tu arte. Lo peor es que los dos primeros me adelgacé bastante, así que lo malo ha sido los dos últimos. Horror.
También he estado pensando en todos esos viajes que me gustaría haber hecho pero que no hice y no voy a poder hacer antes de volver. Léase Chile, Colombia o Pantanal, en el interior de Brasil. Pero tampoco me preocupa en exceso, porque América del Sur es un continente que visitar. Y los vuelos son tan increíblemente caros que, o bien tienes mucho tiempo y te mueves en bus, o ahorras mucho, mucho. Mi caso no es ninguno de los dos, así que me vuelvo a casa, ahorraré en el futuro y volveré para recorrerlo por carretera. Tengo intención de dar la vuelta al mundo con mi hermana Cris cuando cumpla 18. Es algo que hacen la mayoría de pre-universitarios del mundo y que por desgracia no es común en España. Por el bien de mi salud mental, yo debería haberlo hecho antes de entrar en ESADE. Pero no lo hice y ando sufriendo las consecuencias. No quiero que a ella se le escape la oportunidad también. Veremos si se cumple mi sueño. 3 años y descontando.

Basta de melancolía, que las penas con rumba son menos penas, morena.
                                                                                

¹La exposición que hemos visto se llama 6 mil millones de otros y es una auténtica pasada. Más información aquí.

miércoles, 1 de junio de 2011

Presentación en portugués

Se me olvidó contaros lo tremendamente mal que lo pasé la semana pasada. Tuve presentación en portugués. Sí, señores, me puse nerviosísima. Es que… presentar en un idioma que no dominas delante de 20 personas que sí lo hacen… no es tarea fácil.
La cuestión es que, a pesar de que me aprendí de memoria todo lo que tenía que decir –cosa que no hago nunca en español-, al ponerme delante de la clase se me olvidó todo. Así que prácticamente acabé leyendo de mi  chuleta. Terrible. Me puse roja como un tomate, luego a sudar cosa mala, tuve que sacarme chaquetas, bufandas y parecidos y acabé cambiando a inglés después de disculparme.  Evidentemente entre risillas empáticas de mis compañeros, que agradecí. Muy bochornoso en general.
No es que no sepa bastante portugués ya (no soy ninguna experta pero no lo llevo mal)… el problema es que hablo portugués da rua, de calle. Puedo mantener una fantástica conversación con amiguetes sobre el sexo de los ángeles, pero hablar sobre un relatório de sustentabilidade llamado GRI es otro tema. El vocabulario business me baila bastante.
Pero de todo se aprende, la siguiente irá mejor. 

martes, 22 de febrero de 2011

FGV

FGV son las siglas de Fundaçao Getúlio Vargas, el nombre de mi universidad en Brasil. Fue fundada hace algo así como 50 años con la intención de educar a los futuros managers del sector público y privado brasileño. Dicen que es la mejor escuela de negocios de América Latina. Yo no sé si será verdad, pero lo que sí lo es, es que hace 3 semanas estuvo aquí Timothy Geithner, el secretario del tesoro de EE.UU. Y eso dice algo de la institución. Mr. Geithner no vendría a vernos a ESADE.
Calidad de la enseñanza a parte, el edificio mola bastante. Son 12 pisos estrechos y lo gracioso es que puedes entrar por el sótano o por el 7º piso, porque está entre dos calles a distinto nivel. A pesar de que es un campus urbano, tienen una polideportivo que está bastante bien donde siempre hay gente jugando a algún deporte. La cafetería tiene sofás, billares y futbolines, no como en ESADE, que por no haber, no hay ni espacio para sentarse a comer. Y las asociaciones no tienen un despacho, no… ¡tienen un edificio entero! No son edificios grandes, son más bien casitas, pero el caso es que tienen salas de reuniones, salas de ordenadores, baño, despachos, cocina… una pasada, vaya. He aplicado para entrar en la junior-empresa de la uni, hoy tengo focus group, a ver qué pasa. Son híper profesionales… claro que llevan 30 años en funcionamiento, tienen mucho know-how. También me he apuntado al club de percusión. Aquí le llaman batería y aunque suena friki, es genial. Se trata de tocar samba un par de horas y luego bajar al bar a socializar otras 2 horas al son de más samba. En esta ciudad el ritmo no para. Vayas donde vayas, siempre hay gente tocando el tambor. El asunto cerveza en Brasil también es peculiar. Se piden botellas de litro y medio y te las traen metidas en una caja de plástico para que se mantengan frías, y se comparte la botella entre toda la mesa. Hay que pedir varias, está claro.
La gente en la uni es la mar de agradable. De hecho, ayer salí un momentito a ver como jarreaba y se me presentó así de la nada un chico la mar de simpático que se ofreció a llevarme a la playa cualquier fin de semana y enseñarme a hacer surf, toma ya.
Ayer fue una noche realmente divertida. Acabé en el bar de al lado de la uni con el equipo gringo de rugby (gringo significa guiri - también había locales), que a pesar de ser unos bestias, son caballerosos y me acompañaron a casa aunque viven la dirección opuesta. 

Bueno, suficiente. Otro día os cuento más.

martes, 15 de febrero de 2011

Caipirinha por aquí, caipirinha por allá

Esto es demasiado divertido para ser realidad. Desde que tenemos piso (aún no nos hemos mudado pero tenemos piso) veo la vida de otro color. Y empiezan a rodar las caipirinhas. Que además de estar tremendísimamente buenas, son muy, muy baratas. Aquí una botella de cachaça cuesta 5 R$, que son menos de 2,5 euros. El alchol está tirado de precio.

Voy a explicar mis últimos 2 días (hace dos días que podría decirse que tenemos piso) cronológicamente, que no tienen desperdicio. Yo quiero que mi vida sea siempre así.
Domingo: Por la mañana fuimos a Ibirapuera con los exchange para get to know each other, que no estuvo mal, pero lo mejor llegó por la noche. Nos llevaron a ver el ensayo de una escuela de samba. En las escuelas de samba no enseñan a bailar samba, el nombre engaña. Son más bien clubs de gente que baila samba. En carnaval, todas las escuelas de la ciudad compiten por ser la mejor, y ésta en concreto practica todos los domingos. Y uno paga 20R$ y puede entrar a ver cómo cantan y bailan una y otra vez la misma canción.  No puede ser más divertido. Cervejinha por aquí, cervejinha por allá y acaba uno bailando samba como el que más. La samba son básicamente movimientos espasmódicos acompañados con juego de pies. Pie adelante, y luego hacia fuera, adelante y hacia fuera y mientras mueves los pies meneas el pompis como si estuvieras convulsionando. Nada fácil. Ver a un taiwanés llamado Lego moviendo el culo NO TIENE PRECIO. Es impresionante la velocidad a la que mueven el cuerpo especialmente las negras, no se puede seguir su ritmo, es imposible.
He estado buscando un vídeo que le haga justicia, pero no hay manera. Os pongo este que por lo menos se oye la canción. Dentro vídeo:

Aquí la letra del estribillo, por si os hace ilusión cantar:

Feliz da vida, lá vem o Bixiga
Exemplo de domunidade
A Música Venceu
O dom é luz que vem de Deus
Da emoçao Va-Vai resplandeceu

Luego me tomé mi primera caipirinha en Brasil. Y con media ya iba de lado. Las carga el diablo. Y cuando bebo me entra incontinencia verbal y os podéis imaginar el show. Así en resumidas cuentas obligué a un pobre hombre de máster a que me pidiera matrimonio.

Lunes:
Empezaron las clases. La primera, Estratégias de negocios sustentáveis - Estrategias de negocios sostenibles- fue en portugués, y yo lo entiendo todo pero no hablo nada. Y fue una clase súper participativa, de hecho, no había mesas y todo el mundo estaba sentado formando un círculo… y yo pues no pude decir nada. Muy interesante, de todos modos.
La segunda, Brazilian economy,  fue en inglés y no estuvo mal. La profesora es alemana, habla el inglés bastante mal y con un tono de voz bastante bajo, y yo estoy medio sorda, así que me cuesta dios y ayuda entender qué dice. Tenemos que hacer case studies en grupo, y el mío mola bastante. El taiwanés, que es único, Rafa –un brasileño que estudia en Esade y está en SP de intercambio también, Clara –una francesita de HEC la mar de mona, y digo francesita porque es de tamaño reducido-  Priscila – una brasileña que dejó la uni porque se quedó embarazada, ha tenido a su niña y ha vuelto a estudiar-, y yo. Me gusta mi equipo.
Después de clase fui a beber cervejinhas con unas brasileñas. En Brasil sólo se habla de 3 cosas: Sexo, drogas y playa. Y de todo se habla muy explícitamente, así que empezaron a contarme a mí – que acababan de conocerme- cómo fueron, detalladamente, sus últimos encuentros sexuales. Y yo no sé las demás mujeres españolas, pero en mi grupo de amigas no damos tanto detalle. Fue violento y gracioso al mismo tiempo. Y todas están enamoradas de Juan, ya tiene grupo de fans.
Y por la noche caipirinha por aquí, caipirinha por allá… 

Hasta aquí, otro día... ¡Más!

sábado, 12 de febrero de 2011

Ciudad de contrastes

Estos últimos días han sido una locura. Pisos, pisos, pisos y más pisos. Y llegábamos taaaaan cansados al hotel que no éramos capaces ni de salir a cenar.  Es lo único que hemos hecho esta semana, buscar alojamiento…que está resultando bastante complicado. Parece que las cosas van arreglándose, pero habrá que ver.
Ayer hubo algo así como jornada de bienvenida, pero apenas estuvimos un par de horas, porque tuvimos que ir a ver más pisos. No sé si debería escribir lo siguiente, por no asustar a los que venís aquí de intercambio el año que viene…Bah, total… os contarán cosas similares cuando lleguéis a Brasil. El tema es el siguiente: Un Exchange de FGV estaba alojado en un hostal. La semana pasada pidieron pizzas por teléfono y en cambio de pizzero, aparecieron 4 encapuchados con pistolas, metieron a todos los huéspedes en un baño y robaron todo lo que encontraron. Un susto mortal y una putada capital, sí. Pero vaya, a mí no me ha pasado nada aún y eso que voy con la cámara colgando del cuello y tengo pinta de extranjera… llevo las letras GRINGA (así es como llaman a los guiris aquí) escritas en la frente.
Hoy nos hemos visitado 3 zonas chulísimas de Sao Paulo, que como reza el título de esta entrada, es una ciudad de contrastes. Sobre este lugar hay que hablar en superlativo. En un segundo pasas de barrios paupérrimos, con casas que se caen, a parques preciosísimos rodeados de casas carisísimas y calles con tiendas lujosísimas a sitios donde sólo se come sushi, ramen y arroz. Es muy gracioso el asunto japoneses en Sao Paulo. Está llenito de abuelitas con pinta de japonesas, con gafas grandes y japonesas que hablan portugués y acompañan la comida con té. Muy auténtico.
Liberdade, el barrio nipón

He pasado el parque como muy por encima, y se merece un párrafo entero. Ibirapuera es a Sao Paulo lo que Central Park es a Nueva York. Pero diría que a pesar de ser más pequeño, es más bonito. Más verde por lo menos. Y hay japoneses rellenitos jugando al rugby, lo que me  ha parecido muy gracioso. Y cientos de personas haciendo deporte. Bicicleta, jogging, fútbol, yoga, básquet… de todo. Los brasileños se gustan mucho. Más o menos el 65% de la gente iba sin camiseta, especialmente los hombres, tengan la edad que tengan y sea su barrigón tan grande como sea. Les gusta hacer alarde de sus cuerpos y no hay más tu tía. 
Y hay un estanque enooooorme con cisnes negros y blancos y también ocas salvajes. Tanto verde  me ha hecho sentir un poco como en casa.
Ibirapuera


Me he quemado la nariz y la frente. Parezco un panda.
Hasta aquí, cuando esté instalada os cuento más.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Vuelo y primeras impresiones

Sao Paulo es alucinante, pero os cuento más adelante, primero el viaje. Facturación, despedida con llantos y...todo muy normal hasta que embarqué en el avión de Roma a Sao Paulo. Me tocó sentarme al lado de una italiana enoooooooorme que no dejaba de levantarse para ir al baño, lo que nos era (tanto a ella como a mí, puesto que tenía que ayudarla) muy complicado debido a su tamaño. Además, la mujer no dejaba de hacerme preguntas. Yo chapurreaba italiano y ella lo intentaba con el español, y más o menos íbamos entendiéndonos. Estaba hasta las narices de contarle a todo el mundo la misma historia, así que a ella le dije que el objetivo de mi viaje a Brasil era monitorizar el ciclo reproductivo de las tortugas blancas. Y se lo creyó. La mentirijilla dio para una hora de conversación. Fue gracioso.
La televisión de mi asiento funcionaba más bien mal, así que me dio tiempo a leer bastante. Hasta aquí el tema vuelo. Para variar no perdí aviones ni me robaron maletas ni me pasó nada malo. Voy a por Sao Paulo.

Sao Paulo es gigante. Más que gigante, gigantísima. Impresionante. Tardé 1.30h en llegar desde el aeropuerto a mi hotel y eso que el aeropuerto está cerquiiiita de la ciudad, y desde mi habitación, en el 20º piso, no alcanzo a ver el final. Hasta que encontremos piso estamos viviendo (Juan y yo – Juan es mi compañero de intercambio) en Jardins, un barrio cercano a Avenida Paulista que es algo así como la zona pija de la ciudad, sin ser el barrio de las mansiones. En este lugar huele a América Latina. Esperaba que no fuera tan exagerado, quizás porque hablan portugués, pero el caso es que es muy latino esto. Las aceras no están adoquinadas, los edificios están construidos como a golpes, sin ton ni son, y entremedio hay casitas la mar de adorables de colores. Y cambian los carteles de la carretera sin arnés y a 40 metros de altura. El contraste social es muy, muy evidente. O muy ricos, o muy pobres, aquí no hay intermedios.
Y hay cucarachas. A saco y por la calle. Y los contenedores son así pero en sucio y en lleno:

Me encanta. Hace un calor tremendísimo y me paso el día andando de piso en piso pero me encanta.

Esa es otra, el asunto piso. En las últimas 36 horas me habré pasado 24 buscando piso. Sin suerte. Para 4 (la idea inicial era vivir con dos franceses la mar de simpáticos), para 2 y hasta para 1. Sin suerte, como digo. Ayer la búsqueda estuvo divertida. Un brasileño japonés (no sabéis lo raro que es ver a un japonés que no habla japonés) nos enseñó el primer piso, y acabamos liándolo para que nos enseñara más en su Volkswagen azul marino del año de la Quica. Juan se lo pasó bomba con el hombre. Le decía que en Sao Paulo había que abrir una residencia de estudiantes, y que podían asociarse para construir una, a lo que Walter (el japo se llama Walter, tiene cojones) respondía con sonrisitas niponas. La situación era realmente divertida, una pena no haber hecho foto.

Avenida Paulista, decidme si no parece Manhattan
Hoy en cambio ha sido un peñazo. Hemos visto un piso increíble en un condominio (significa que hay seguridad, piscina, gimnasio y demás) al lado de la uni, pero era carísimo y no podíamos entrar a vivir hasta final de mes, así que nuestro gozo en un pozo. El resto del día lo hemos pasado al teléfono.  “Olá, bom dia, chamo por la locação de un apartamento na Rua xxx pra duas pessoas. El apartamento e mobiliado?”(no sé qué tal lo habré escrito) ha sido la frase más repetida de la jornada. Y le pongo un acento brasileño que da el pego, así que luego tengo que decir… “Não sou Brasileira, eu sou Espanhola e não falo português… pode repetir?”. Alquilar sólo para 5 meses está complicado, pero no perdemos la esperanza

Hemos comido la mejor piña del universo. Otro nivel. Y la uni es genial, pero eso lo dejo para otro día. 

Otro día os cuento más. 

domingo, 23 de enero de 2011

Poco a poco se anda todo

Estoy matriculada. Entre asignaturas en inglés sobre economía brasileña o Márquetin para low income consumers voy a cursar también una de operaciones en portugués (operaciones no tiene nada que ver con abrir gente en canal, es uno de los departamentos de la empresa). Y no tengo ni idea de portugués aún, así que habrá que ver qué tal lo paso las primeras semanas. Pero oye, ya que estoy, aprovecho para aprender el idioma…y forzarme a estudiar en portugués es la mejor manera. Evidentemente voy a hacer un curso de portugués, pero no es lo mismo aprenderlo rodeada de guiris que rodeada de nativos, está claro.
Es fantástico porque tengo pocas horas de clase a la semana, aunque dispersas… y los viernes no tengo clase, así que mi fin de semana es largo. Creo que voy a usar las horas muertas para ir a clases de samba. Ya os contaré cómo avanzo.

Mañana voy a la embajada a solicitar el visado. Sí, sólo queda una semana para irme, pero mejor tarde que nunca, ¿no? Y es que con todo el papeleo que me han hecho hacer, era materialmente imposible que pudiera ir antes. Señores, soy la ciudadana más atendida de la oficina de atención al ciudadano de Sarrià-Sant Gervasi, sin duda. El señor que atiende para darte el número (no, no hay una máquina que haga eso) ya se sabe mi nombre. La última vez me recibió con un “¿Qué quieres ahora, Isabel?” y puso los ojos en blanco. Pero no es culpa mía, de verdad. Es culpa del ministerio de justicia. En la web del ministerio dice bien clarito que el certificado de antecedentes penales y el de últimas voluntades se recogen en atención al ciudadano. Pues es una mentira. Cuando llegué allí, el señor que ya se sabe mi nombre me dio un papel con la dirección del lugar al que tenía que ir, y no se dignó a darme instrucciones. Y yo intenté buscarlo en google maps con el móvil pero como hay que ir hasta el fin del mundo, pues evidentemente no conocía las calles de la zona, así que no sabía a dónde tenía que ir. Al final descubrí como llegar, pero fue toda una aventura. Después de encontrar el lugar, rellenar el impreso de solicitud, ir al banco, chuparme una cola de literalmente 45 minutos  para pagar 3,52 euros de mierda y otro buen rato de espera hasta que tocó mi número… entonces va y una señora bastante desagradable me da un papel que dice “En el día de la fecha, consultada la base de datos del Registro central de Penados, no constan antecedentes penales relativos a doña Isabel Raventós Martí”. ¡Oh, qué sorpresa! Venga hombre, si lo llego a saber lo escribo yo en mi casa. Y encima, me apuesto un ovario a que ni siquiera consultó tal base de datos. Segurísimo que no.
Además...me pregunto para qué quiere el consulado ese documento...¿Es que si tuviera antecedentes no me dejarían entrar? Aunque tratándose de Brasil...quizás es precisamente lo contrario.
Y en atención al ciudadano de Barcelona no te dan el certificado de empadronamiento si no eres barcelonés, así que mañana me despertaré a las 6, a las 7 cogeré un tren a Lérida, iré a atención al ciudadano leridano, pediré el certificado de empadronamiento, volveré a Barcelona a las 10 e iré al consulado brasileño. Ya os contaré qué tal la experiencia.

Llevo toda la semana de despedidas emotivas, pero eso se merece una entrada, así que otro día escribo al respecto. Y parece que Alejondra va a venir a verme a Brasil, pero también mejor lo escribo en otro momento.