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domingo, 8 de mayo de 2011

Roadtrip Vol. III y Mujeres

Hoy un poquito de Funk brasilero, una horterada muy típica de aquí. 

Me da palito contar con pelos y señales la segunda parte del viaje, así que ahí va un resumencillo. Básicamente llegamos hasta Natal pasando por varios lugares, entre los que cabe destacar Praia da Pipa, un pueblecito la mar de mono llenito de argentinos. Allí salimos de fiesta, dormimos en hotelitos monísimos por precios de risa y comimos cosas que no son arroz y frijoles, que nuestros estómagos agradecieron mucho. También paramos en Porto de Galinhas, y si lo menciono no es porque fuera un lugar bonito sino por todo lo contrario. No vayáis. Es una súper concentración de horteras brasileños, así que podéis imaginaros el panorama. Horror.
Y nada, eso. Al llegar a Natal dimos la vuelta y pusimos rumbo a Salvador. Y volviendo conducimos muchas horas y nos pasó lo típico de llegar a un sitio de madrugada y no encontrar hotel porque todo el pueblo duerme. Así que casi –CASI- nos toca hacer noche en el coche. Al final encontramos alojamiento. En Salvador dormimos una noche y al día siguiente cogimos el avión de vuelta a Sampa de madrugada. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Venga, siguiente: Mujeres.

Hasta hace poco, me pasaba el día únicamente rodeada de hombres. Hombres franceses, para ser más exactos. Mis dos únicas amigas de sexo femenino eran Geevitha y Marjorie, que son francesas también, para variar. Y las veía de manera aislada, sin mezclarlas con los machos. Salir con hombres está bien, me los quiero mucho, pero son hombres…y ya se sabe…si quieres flores tienes que pedirlas, ¿you know what I mean? La cuestión es que empezaba a echar de menos las conversaciones de mujeres. O ir de compras –sin necesidad de comprar nada- o beberse una botella de vino hablando de maquillaje o hacer pasteles y las sesiones de peluquería.
Bien, mi círculo de amistades femeninas se ha ensanchado y ahora tengo otras 3 fantásticas amigas: Laura, Mage y Emily. Una francesa (que rarooooo), una senegalesa (que vive en francia, así que se puede contar como francesa) y una americana que se suman a Geev y a Marjo y que son fantásticas. Ladies’ night coming soon. Watch out, São Paulo. Chicks on speed. Y con ellas me voy a Buenos Aires hacia finales de mes. Moríos de la envidia.

Y por cierto, ando leyendo a Borges y mirad qué bonita frase escribió el señor: “Al cabo de los años he encontrado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos,  un instante, en el paraíso.”
Y ahí va otra un poco más fúnebre pero no por eso menos espléndida: “El alivio que tú y yo sentiremos en el instante que precede la muerte, cuando la suerte nos desate de la triste costumbre de ser alguien y del peso del universo.”

Suficiente por hoy. Señores, señoras…VÍVANSE.

martes, 22 de marzo de 2011

Así en resumen...

Hace bastante que no escribo nada, he estado ocupada viviendo la vida loca. Así en resumen…
1.- Estoy entrenando a vóley con el equipo de la uni (que son muy, pero que muy, muy buenas…como se esperaría de un equipo brasileño) y después del primer entrenamiento me dolían hasta los dedos de los pies. Ahora llevo tres y ya tengo el cuerpo acostumbrado. Y los brazos más duros que una barra de acero.
2.- Este finde me ha visitado Rafa, un amigo que está trabajando en un proyecto cerquita de São Paulo y tengo que decir que nos lo hemos pasado bomba. Me lo llevé de fiesta el viernes y a un bar la mar de auténtico en Vila Madalena con música en directo el sábado, una pena que durante el día lloviera, porque no vio la ciudad. No hay como tener amigos fantásticos...
3.- Estuve en una casa suuuuper chula en la que todo gira en torno al arte. Las paredes son de colores o están pintadas con dibujos, dan conciertos, se juntan para escribir… 5 personas viven allí de manera regular y  usan las habitaciones que les sobran como hostal…muy bohemio, así en general.
4.-Casi muero ahogada en la entrada de una fiesta universitaria (a la que fui con Rafa entre otros), de la cantidad de gente que había. Gracias al cielo que un amigo se puso a dar codazos a mi alrededor, de no ser por él me tendríais esta semana en España. En ataúd. Ese mismo día había fiesta de disfraces en mi uni, y la gente ALQUILA los disfraces, os podéis imaginar lo serio del asunto. Sabiamente decidí revender mi entrada (me había costado 60 R$, más lo que me hubiera gastado en disfraz) e ir al velódromo de la USP, donde las bebidas eran baratas y la música buena.
4.- Se me han caído las chanclas por la ventana. 
5.- Cociné tortilla de patata hace dos días. Está mal que lo diga, pero estaba para chuparse los dedos.
6.- Juan ha vuelto de Chile y estoy muy contenta porque vivir sola es aburrido.
7.- Aún no tenemos sofá, vamos a acabar con Walter.
8.- Acabo de hacer crema de calabacín y está para morirse.

sábado, 19 de febrero de 2011

El día en que casi muero.

Hoy he ido con Geevitha, mi nueva amiga francesa de origen esrilanqués a un mercadillo de antigüedades en Vila Madalena, el barrio moderniki de Sao Paulo. Pero el tema de la entrada no es el mercadillo, que molaba mucho, sino la aventura que ha sido llegar hasta allí. En metro hasta Vila Madalena todo normal, pero cuando hemos salido de la estación no sabíamos a dónde teníamos que dirigirnos, así que como todo hijo de vecino, hemos decidido preguntar. Un señor de unos 60 años en un coche con una señora de uno 90 en el asiento de copiloto se ha ofrecido a llevarnos, y ha insistido tanto que no hemos podido decir que no. Cuál ha sido nuestra sorpresa cuando, una vez dentro del coche, ha sacado una petaca de vodka de la guantera y se ha metido de un lingotazo media botella entre pecho y espalda. Podéis imaginar la conducción. Pero es que la historia no acaba aquí, porque el señor no nos ha llevado directas al mercadillo, sino que hemos parado primero en su casa, donde nos ha dado de beber, nos ha presentado a sus padres, sus hijos y hasta a las criadas y al perro, nos ha enseñado los libros que ha escrito, todos los cuadros de su casa… las dos estábamos convencidas de que había algo en la bebida y que iba a quitarnos los hígados o algo así, pero resulta que aquí son de naturaleza amable. Mejor no andar fiándose de los desconocidos, de cualquier modo. Don't do this at home. Luego, después de otro trago, nos ha llevado al mercadillo. He perdido la cuenta de las veces que casi chocamos o atropellamos a alguien.
El mundo casi se queda sin Isabel. Pero ha sido divertido, para qué nos vamos a engañar. 

domingo, 6 de febrero de 2011

Esto es inminente. El arte de hacer maletas.

La próxima entrada será desde Brasil. Pero al efecto, como tampoco me veis cuando escribo, que sea desde Brasil o desde Macao os da lo mismo. El tema es que me voy mañana y acabo de cerrar las maletas a la 1.30 am. Last minute, como de costumbre. Y me he puesto a llorar al despedirme de mi hermano, y eso que lo veo en menos de 20 días (me vienen a ver), pero no lo he podido evitar. He empezado a pensar que le pasaría algo colgado de un acantilado (mi hermano es la versión mejorada de Spyderman) mientras yo estaba en la otra punta del mundo, así que me he puesto a sollozar. Es que antes de ir a decirle adiós he visto 127 horas mientras hacía maletas, que para quien no lo sepa, es una peli que narra la historia de un escalador que estuvo 5 días con el brazo atrapado en una roca y que al final tuvo que cortárselo. No aconsejo verla si tenéis que despediros de montañeros inmediatamente después. Pero el caso es que, sea como fuere, tengo el hermano más guay, más simpático, más guapo y más mejor de mundo, aunque se me acelere el corazón pensando que en cualquier momento se me va a matar. Que en realidad, es sólo porque soy de naturaleza exagerada, porque uno puede morirse también en casa.

Al tema: mis maletas. Hacerlas ha sido mucho más entretenido de lo que esperaba. Ha ido en dos fases, la de sacar la ropa de verano y la de meterla en las maletas. La primera ha sido infinitamente mejor. Me he enfundado en un look de lo más mujer-trabajadora-de-la-segunda-guerra-mundial (como la del poster de “We can do it”): me he puesto un peto tejano del año de la catapún, me he liado un pañuelo a la cabeza y entre salto y salto al son de rockabilly y otras americanadas he ido colocando lo que quería llevarme sobre la cama, hasta que las cosas no han cabido y he tenido que colocarlas en el suelo. Entonces he decidido llevar menos cosas. También he saltado sobre la cama de mis padres mientras cantaba. Muy peliculero.  Muy divertido. Luego he decidido que poner las cosas en la maleta es aburrido, así que no lo he hecho y me he ido de parranda.

Una de tantas canciones que han amenizado mi mañana

La fase dos ha sido básicamente agobiante. Eran las 11 de la noche y las cosas no cabían en la maleta. He tenido que hacer y deshacerlas hasta 3 veces para lograr que cerraran. Esto me pasa por hacer las cosas tarde. Esto de las maletas es toda una ciencia. Pero ya está, prueba superada.
Y nada, ahora tengo insomnio.  


domingo, 9 de enero de 2011

Documentarse es importante: Sao Paulo y otros asuntos

Sao Paulo es la metrópolis más grande de América del Sur y el principal centro financiero del país. Según mi prometido, Mr.Google-que-todo-lo-sabe, la ciudad tiene unos 18 millones de habitantes. Algo así como 9 veces Barcelona; se me desencaja la mandíbula solo pensarlo. De verdad espero que toda esta gente esté bien repartida por el territorio. Odio las multitudes, me sacan de quicio. Parece que siempre andas a contracorriente y es entonces cuando empiezo a resoplar y me entran sudores fríos. Quizás es porque crecí en el campo entre maíz, gallinas y pavos reales (sé que os da envidia porque fue una infancia de película y sí, en mi jardín había –hay- pavos reales). Al tema: Se ve que el transporte público no es su fuerte, que el metro es pequeño comparado con la ciudad y a pesar de todo es el mejor del continente. Lo usan 3,3 millones de personas diariamente. Pero seamos sinceros, allí abajo no tienen economías especialmente boyantes (aunque en Brasil apuntan maneras) que puedan permitirse modernísimos sistemas de transporte público a la europea. Bah, en realidad el metro de Barcelona es más bien una mierda, así que no me voy a quejar más del de Sao Paulo, fundamentalmente porque todavía no lo he visto.  
No sé donde leí o escuché que hay unos 25 asesinatos diarios en la ciudad. ¡Fiesta! Lo cierto es que poder ser asesinada de un tirotazo en la sien añade emoción al asunto. De algo hay que morir oye, y mejor ahora que no tengo hijos que mantener, ni marido que me eche de menos, ni hipoteca que pagar... ni obligaciones serias que cumplir así en general. No, no me quiero morir en Sao Paulo -de hecho, es posible aunque no probable- pero si ocurriera… enterradme en San Miguel (el lugar donde crecí), sin ataúd si puede ser. Y si no puede ser, pues le decís a la administración que se lo metan por el culo y me enterráis sin ataúd igualmente. Mi cadáver habrá viajado desde Brasil hasta España y tendrá que aguantar vuestra lucha contra la burocracia, así que cuando llegue el momento de hacer algo con mi cuerpo ya estaré a medio podrir y seguro que a quien sea que se dedique a meter los cuerpos en los ataúdes le dará asco hacer lo mismo con el mío, lo cual será fantástico, porque tendréis una excusa para enterrarme sin él. Ups, que tono tan macabro está tomando esto. No quiero que nadie que haya perdido a alguien cercano últimamente lo tome como una burla, es sencillamente lo que quiero que hagan con mis despojos en caso de que me pase algo en la otra mitad de la tierra. Además, hablar abiertamente de la muerte es sano. Caga hasta el rey. Nos vamos a morir todos, quiero decir.
Sigamos con Sao Paulo. Curiosidades: Fue fundada como misión jesuítica. Posee la mayor flota de helicópteros del mundo después de Nueva York. También es la tercera ciudad con más rascacielos, después de Hong Kong y Nueva York (¿Os habéis fijado? Los pobres siempre van después de Nueva York, me pregunto si eso habrá influido de algún modo en la personalidad de sus gentes). Tienen caimanes albinos en el acuario. Se producen 17.000 taquitos de sushi por hora. Es donde se encuentran las mayores colonias japonesa, italiana, española y portuguesa fuera de los países a los que corresponden dichos gentilicios. Tienen el mayor templo budista de América latina. La mayor biblioteca cuenta con 150mil libros, toda una fuente de sabiduría –me va a venir al pelo para aprender el idioma. El 60% de los millonarios brasileños viven en Sao Paulo (a ver si consigo casarme con uno). Sólo el 0,5% de la población es amerindia, es toda una ciudad colona, porque el 70% son blancos. Señores, Sao Paulo NO tiene playa, una auténtica desgracia. Pero lo mejor es que Sao Paulo MOLA, y mucho.
Tiene muchos teatros y una orquestra sinfónica fantástica. Me muero de ganas de ir a ver lo que sea al teatro municipal. Yo diría que se parece ligeramente al teatro real de Madrid. Aquí os dejo una foto, mirad qué preciosidad:


Y ahora, datos desconsoladores: A pesar de que se conocen más las Favelas de Río (probablemente por la película Cidade de deus), en Sao Paulo hay más de 2 millones de personas vivendo en favelas, frente al casi millón y medio de Río de Janeiro. En el término municipal de Sao Paulo hay unas 615. Supongo que ya lo sabréis, pero por si a alguno se le escapa... las favelas son aglomeraciones de viviendas informales y precarias que nacen entorno a las ciudades grandes de Brasil. Es lo que nosotros conocemos como barriadas, los anglosajones denominan Slums, el resto de América las llama Pueblo Joven o Villa Miseria (no puedo evitar que este último me resulte divertido) y los indios se refieren a ellas como Bustees. Por lo visto el documental Favela Rising  las retrata bastante bien. No lo he visto, así que esto no es una recomendación.
Vamos a cosas menos funestas: al contrario de lo que muchos creéis, allí no hace calor todo el año. Sao Paulo tiene un clima SUB-tropical, que no tropical chicos. La temperatura media anual es de 19ºC y en julio no van en bikini porque es invierno. No es invierno de abrigo de piel de oso polar y manoplas de plumas de pingüino imperial, pero sí de chaquetita de lana, ¿nos entendemos? En 1918 nevó, ¿Quién sabe si podría repetirse?
Otra cosa graciosa: resulta que los brasileños andan debatiendo si la felicidad es un derecho constitucional. Se plantean estas cosas porque según no-se-qué publicación son una de las naciones más felices del mundo, así que supongo que quieren institucionalizar su genuina singularidad. Nosotros no lo hacemos porque no lo somos -los más felices del mundo, digo. Sencillo.
El portugués: me resulta difícil decir que en Brasil hablan portugués y no brasileño. No es que no entienda el concepto, es que mi cerebro me engaña. Por la misma regla de tres, en Bolivia deberían hablar boliviano, en Panamá panameño y en Argentina argentino, sin embargo no me cuesta decir que ellos hablan español. ¿Será que estoy poseída por el espíritu de un colono de la península? Ah, y es increíblemente fácil de leer. Qué pena que no pase lo mismo con el habla. “Sur” es “sul” en portugués, por algún motivo me hace mucha gracia.
Aquí os dejo las coordenadas de Sao Paulo, por si alguien quiere enviar un misil o buscar la ciudad en Google Maps: 23°32′56″S 46°38′19″O.
Ya basta. Otro día más.