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lunes, 7 de marzo de 2011

Viaje al Nordeste: 10 días en el paraíso y de cómo se me comieron los mosquitos.

Aviso para navegantes: Lo que sigue es una pijada, quedáis informados.

Papá y mamá (si esto no fuera una pijada de entrada quizás me referiría a ellos como “mis padres”) han venido a visitarme. En realidad han venido papá, mamá, mis hermanos, mi tía Carmina y mi prima Alejandra. Éramos 7: el número de enanitos de Blancanieves, de notas musicales, de hijos de la familia Trap en Sonrisas y Lágrimas, días de la semana y todas esas cosas que también son 7. Y ya se sabe, los grupos de 7 no duermen precisamente en albergues. Va, que empiezo. Espero que os dé una envidia colosal.

 
Primera etapa: Fortaleza-Guajiru-Jericoacoara
Brasil no tiene ley. No la tiene y ya. Acompañados de Paulo, un brasileño la mar de majo (como todo brasileño que se precie), recorrimos en 3 días unos 400 km de playas (inimaginable hacer lo mismo en España) en un defender como el de San Miguel, sólo que capotado. Kilómetros y kilómetros de playa sin fin. Arenas blanquísimas y agua azul oscuro, oscuro…y la vegetación llega casi hasta el agua. Precioso.
Adoro las hamacas, me he pasado los últimos 10 días tumbada en ellas. Tienen truco, que lo sepáis. Hay que colocarse en diagonal para que el cuerpo quede horizontal, de otro modo acabas con la espalda doblada, y eso no es buen asunto.
Guajiru es un pueblecito de pescadores en la costa que me tiene robado el corazón. Esa mañana, las niñas y yo nos despertamos a las 6 y fuimos a pasear por la playa. No es que me esté poniendo romanticona, pero os juro que el mar parecía un espejo. Cuando sea rica me compraré una casa allí. Dentro foto:

Ale y Xavi en Guajirú por la mañana

Jericoacoara es algo así como la meca del Kitesurf en Brasil, y diría que es un hotspot del Kite del mundo. Es un pueblecito chiquitín –aunque más grande que Guajiru- que bien podría ser la versión brasileña, colorida y pequeña de cualquier pueblo de la Costa Brava. Algo así como…pongamos Begur, solo que uno se desplaza en buggy y las calles no están asfaltadas (no me puse zapatos en 2 días, un gustazo). Vaya, que no tiene nada que ver con Begur, pero el espíritu veraniego es similar.
En el hotel en Jeri había sapos gigantísimos que comían bichos de una forma muy graciosa –que de hecho es la misma en la que comen todos los sapos del mundo… Con Xavi y papá cogíamos mariposillas, les sacábamos las alas y se las dábamos a los sapos. Que cruel queda esto ahora que lo veo escrito. Pero el sapo estaba muy contento.
También bebimos capeta, una bebida alcohólica típica de la zona que por llevar, lleva hasta Nescau, que es la versión sudamericana del Nesquik. Rebueno, de verdad. Parece que estés desayunando cuando en realidad es una bomba de relojería. Por cierto, capeta en portugués significa Satanás. Os dejo la receta por si alguien la quiere preparar:

-vodka (mucho)
-leche condensada
-guaraná en polvo (difícil encontrarlo fuera de Brasil, pero nada es imposible)
-2 cucharadas de nesquik
-un poco de canela
-hielo
Mezclar en la trituradora hasta que tenga pinta de sorbete. A disfrutar, pero cuidadín, que parece liviano. Solo lo parece.

Y entre Guajirú y Jeri pasamos por un centro de recuperación de tortugas marinas, conducimos quads, buggys e hicimos algo parecido al snow por las dunas, nos bañamos en lagunas, etcétera.

Segunda etapa: Fernando de Noronha
Fernando de Noronha es un archipiélago chiquitirrín en el atlántico. La isla más grande –y la única habitada, mide solo 5 km de largo. Está a unos 500km de la costa Brasileña y fue descubierta en los 1500s por Américo Vespucio, que creyó que había llegado al paraíso. Tienen que salir y entrar de la isla aproximadamente el mismo número de personas, para preservar el parque nacional marino. Para entrar en Noronha hay que pagar unos 15 euros diarios, la llamada tasa de preservación ambiental. Así que uno puede estar en playas alucinantes y no encontrarse a nadie. Esperad que repito….nadie. No hay cine, ni discotecas, ni siquiera algo que parezca un pueblo. Lo que sí hay es un fondo marino precioso, y como no, hicimos submarinismo. Morenas gigantes y verdísimas, tortugas, barracudas, peces de colorines, pulpos, langostas… molt maco. Y también hay muchos surfistas, por lo visto hospedaron en inicio del campeonato mundial de surf el mes pasado. Alquilamos un barco y pescamos y comimos barracuda. Estoy morenita, morenita. El marinero se ofreció a cuidarme muy bien si iba a vivir con él, pero tuve que rechazar la oferta…Noronha está bien para unos días pero vivir allí me volvería majara.Para que veáis:
Ale y yo en bahía do sancho, F.de Noronha

Pero como en todo, también hay parte negativa. A saber:
1.- Mis piernas están escondidas bajo un manto de picaduras de mosquito. Las tengo hasta en la planta de los pies. No sabía yo que fuera tan dulce.
2.- Me he quedado sin carnaval. Lo sé, lo sé. Estoy en Brasil, el carnaval aquí es épico blablabla… Pensando en positivo, así tengo una excusa para volver. Este país me está enamorando, volveré segurísimo.

Y ayer ví un colibrí y ya tengo piso pero está sin amueblar por el momento, pero os cuento en otra ocasión.

Otro día, más.

sábado, 12 de febrero de 2011

Ciudad de contrastes

Estos últimos días han sido una locura. Pisos, pisos, pisos y más pisos. Y llegábamos taaaaan cansados al hotel que no éramos capaces ni de salir a cenar.  Es lo único que hemos hecho esta semana, buscar alojamiento…que está resultando bastante complicado. Parece que las cosas van arreglándose, pero habrá que ver.
Ayer hubo algo así como jornada de bienvenida, pero apenas estuvimos un par de horas, porque tuvimos que ir a ver más pisos. No sé si debería escribir lo siguiente, por no asustar a los que venís aquí de intercambio el año que viene…Bah, total… os contarán cosas similares cuando lleguéis a Brasil. El tema es el siguiente: Un Exchange de FGV estaba alojado en un hostal. La semana pasada pidieron pizzas por teléfono y en cambio de pizzero, aparecieron 4 encapuchados con pistolas, metieron a todos los huéspedes en un baño y robaron todo lo que encontraron. Un susto mortal y una putada capital, sí. Pero vaya, a mí no me ha pasado nada aún y eso que voy con la cámara colgando del cuello y tengo pinta de extranjera… llevo las letras GRINGA (así es como llaman a los guiris aquí) escritas en la frente.
Hoy nos hemos visitado 3 zonas chulísimas de Sao Paulo, que como reza el título de esta entrada, es una ciudad de contrastes. Sobre este lugar hay que hablar en superlativo. En un segundo pasas de barrios paupérrimos, con casas que se caen, a parques preciosísimos rodeados de casas carisísimas y calles con tiendas lujosísimas a sitios donde sólo se come sushi, ramen y arroz. Es muy gracioso el asunto japoneses en Sao Paulo. Está llenito de abuelitas con pinta de japonesas, con gafas grandes y japonesas que hablan portugués y acompañan la comida con té. Muy auténtico.
Liberdade, el barrio nipón

He pasado el parque como muy por encima, y se merece un párrafo entero. Ibirapuera es a Sao Paulo lo que Central Park es a Nueva York. Pero diría que a pesar de ser más pequeño, es más bonito. Más verde por lo menos. Y hay japoneses rellenitos jugando al rugby, lo que me  ha parecido muy gracioso. Y cientos de personas haciendo deporte. Bicicleta, jogging, fútbol, yoga, básquet… de todo. Los brasileños se gustan mucho. Más o menos el 65% de la gente iba sin camiseta, especialmente los hombres, tengan la edad que tengan y sea su barrigón tan grande como sea. Les gusta hacer alarde de sus cuerpos y no hay más tu tía. 
Y hay un estanque enooooorme con cisnes negros y blancos y también ocas salvajes. Tanto verde  me ha hecho sentir un poco como en casa.
Ibirapuera


Me he quemado la nariz y la frente. Parezco un panda.
Hasta aquí, cuando esté instalada os cuento más.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Vuelo y primeras impresiones

Sao Paulo es alucinante, pero os cuento más adelante, primero el viaje. Facturación, despedida con llantos y...todo muy normal hasta que embarqué en el avión de Roma a Sao Paulo. Me tocó sentarme al lado de una italiana enoooooooorme que no dejaba de levantarse para ir al baño, lo que nos era (tanto a ella como a mí, puesto que tenía que ayudarla) muy complicado debido a su tamaño. Además, la mujer no dejaba de hacerme preguntas. Yo chapurreaba italiano y ella lo intentaba con el español, y más o menos íbamos entendiéndonos. Estaba hasta las narices de contarle a todo el mundo la misma historia, así que a ella le dije que el objetivo de mi viaje a Brasil era monitorizar el ciclo reproductivo de las tortugas blancas. Y se lo creyó. La mentirijilla dio para una hora de conversación. Fue gracioso.
La televisión de mi asiento funcionaba más bien mal, así que me dio tiempo a leer bastante. Hasta aquí el tema vuelo. Para variar no perdí aviones ni me robaron maletas ni me pasó nada malo. Voy a por Sao Paulo.

Sao Paulo es gigante. Más que gigante, gigantísima. Impresionante. Tardé 1.30h en llegar desde el aeropuerto a mi hotel y eso que el aeropuerto está cerquiiiita de la ciudad, y desde mi habitación, en el 20º piso, no alcanzo a ver el final. Hasta que encontremos piso estamos viviendo (Juan y yo – Juan es mi compañero de intercambio) en Jardins, un barrio cercano a Avenida Paulista que es algo así como la zona pija de la ciudad, sin ser el barrio de las mansiones. En este lugar huele a América Latina. Esperaba que no fuera tan exagerado, quizás porque hablan portugués, pero el caso es que es muy latino esto. Las aceras no están adoquinadas, los edificios están construidos como a golpes, sin ton ni son, y entremedio hay casitas la mar de adorables de colores. Y cambian los carteles de la carretera sin arnés y a 40 metros de altura. El contraste social es muy, muy evidente. O muy ricos, o muy pobres, aquí no hay intermedios.
Y hay cucarachas. A saco y por la calle. Y los contenedores son así pero en sucio y en lleno:

Me encanta. Hace un calor tremendísimo y me paso el día andando de piso en piso pero me encanta.

Esa es otra, el asunto piso. En las últimas 36 horas me habré pasado 24 buscando piso. Sin suerte. Para 4 (la idea inicial era vivir con dos franceses la mar de simpáticos), para 2 y hasta para 1. Sin suerte, como digo. Ayer la búsqueda estuvo divertida. Un brasileño japonés (no sabéis lo raro que es ver a un japonés que no habla japonés) nos enseñó el primer piso, y acabamos liándolo para que nos enseñara más en su Volkswagen azul marino del año de la Quica. Juan se lo pasó bomba con el hombre. Le decía que en Sao Paulo había que abrir una residencia de estudiantes, y que podían asociarse para construir una, a lo que Walter (el japo se llama Walter, tiene cojones) respondía con sonrisitas niponas. La situación era realmente divertida, una pena no haber hecho foto.

Avenida Paulista, decidme si no parece Manhattan
Hoy en cambio ha sido un peñazo. Hemos visto un piso increíble en un condominio (significa que hay seguridad, piscina, gimnasio y demás) al lado de la uni, pero era carísimo y no podíamos entrar a vivir hasta final de mes, así que nuestro gozo en un pozo. El resto del día lo hemos pasado al teléfono.  “Olá, bom dia, chamo por la locação de un apartamento na Rua xxx pra duas pessoas. El apartamento e mobiliado?”(no sé qué tal lo habré escrito) ha sido la frase más repetida de la jornada. Y le pongo un acento brasileño que da el pego, así que luego tengo que decir… “Não sou Brasileira, eu sou Espanhola e não falo português… pode repetir?”. Alquilar sólo para 5 meses está complicado, pero no perdemos la esperanza

Hemos comido la mejor piña del universo. Otro nivel. Y la uni es genial, pero eso lo dejo para otro día. 

Otro día os cuento más. 

lunes, 17 de enero de 2011

Frustración pre-intercambio: Buscar piso y el certificado de antecedentes penales

Faltan exactamente 2 semanas para irme a Brasil y no tengo visado, no tengo donde vivir cuando llegue y no he decidido de qué me voy a matricular, lo que significa que no me he matriculado aún. Definitivamente, soy la reina de la postponement.
Vamos al grano:

1.-Piso: resulta que existe en facebook un grupo de estudiantes de intercambio de la Getulio (mi uni brasileña se llama Fundação Getulio Vargas). Total, que el otro día una franco-india escribió que ella y su compañero buscan piso y gente para compartirlo, y yo le comenté que Juan –mi compañero- y yo estaríamos encantados de buscar piso con ellos. A los pocos segundos se nos sumaron dos alemanes, y a las horas…una checa y un polaco. Total, que ahora parece que voy a vivir con Juan y otros 6 desconocidos y andamos buscando piso para 8. Creo que es de las cosas más complicadas que he hecho en mi vida. Buscar piso a distancia y para tanta gente es misión imposible. En realidad creo que deberíamos dividirnos en dos pisos de 4, pero… Veremos cómo avanza el asunto.

2.-El certificado de antecedentes penales: No hay manera, oye. Dicho certificado no se puede conseguir por internet. Al parecer, en la administración pública todavía van por la vida en borrico. La cuestión es que hay que presentarse en una oficina de atención al ciudadano y pedirlo, pero previamente hay que rellenar un formulario. Este formulario se puede conseguir de dos maneras: yendo a atención ciudadana a pedirlo (pero entonces tienes que irte, rellenarlo, pagar unas tasas y volver con el formulario y el justificante del pago) o bajártelo de internet. Yo, como no quiero tener que ir dos veces a pelear con funcionarios, pues decidí hacer lo segundo. Craso error. Primero resulta que el formato del formulario no es compatible con MAC (ya os digo que en la administración andan en burro…), así que no pude imprimirlo en Barcelona, y ahora que estoy en casa de papá y mamá, y dispongo de un PC y una impresora, resulta que a la web del ministerio de justicia le da por estar en construcción. Tengo la cara muy roja de rabia.
Y luego está el tema del pago. Te hacen pagar 3,52 euros. Oiga no. No me tome el pelo. Cóbreselo de mis impuestos pero no me haga perder el tiempo haciendo transferencias de 3,52 euros. Y encima si por cualquier casual te equivocas y les transfieres 3,53 o…pongamos 100… ¡no te devuelven el dinero! Tremendo. Pero eso no es lo peor… Lo peor es que si quieres hacer el pago por internet, necesitas previamente un certificado digital. Pero lo gracioso es que para obtener un certificado digital puedes:
1.- Solicitarlo con el DNI digital introduciendo el documento en el lector de tarjetas (¿quién narices tiene un lector de tarjetas del tamaño del DNI?).
2.- Presentarte en el registro civil y solicitarlo
¿Es una broma? ¿Me están diciendo que pida un certificado digital presentándome de carne y hueso en el registro? ¿Me pueden poner más trabas? Pídame que me persone allí montada en unicornio, porfavorselopido.
Me gustaría saber qué mente retorcida diseña todos estos protocolos de solicitud, porque también lo echaría al río con los bolsillos llenos de plomo. Ya lo dijo Irving…”Las mentes obtusas son generalmente preferidas para cargos públicos”. Y yo… pues eso, lo ratifico.

En una semana mis documentos estarán en regla. DIXIT.


Suficiente. Otro día, más.