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martes, 31 de mayo de 2011

Varios sinsentidos

Hace cosa de un mes y medio o dos que están reformando el piso de al lado. Y no sé exactamente qué es lo que estarán haciendo, pero por lo visto necesitan martillos percutores. Y qué mejor hora que ponerlos en funcionamiento que las 8.00 de la mañana, ¿verdad? Lo gracioso es que sólo los usan hasta las 10. Y ahí es donde me pregunto… ¿Por qué narices no empiezan a las 10 y percuten hasta las 12, eh?  Mi madre estará pensando al leer esto “ya te va bien, hija, así te despiertas prontito”. No, Mami, no. Lo cierto es que entra tantísima luz en mi habitación por la mañana –otro sinsentido al que me referiré más adelante-, que estoy en pie cada día a las 7, haya o no haya salido la noche anterior. Es que no tengo persianas ni cortinas. Y no las voy a comprar para 5 meses. “Entonces, cómprate un antifaz” estaréis pensando…Lo hice, os respondo, pero me aprieta la cabeza, huele a avión y es tremendamente incómodo, casi prefiero despertarme a las 7. La cuestión es que el ruido es de lo más molesto estés despierta o dormida. Desayunar con resaca y el incesante martilleo de los c*** es de las peores sensaciones de la historia. Pero tengo solución: Encontré la caja de los plomos del edificio. Me voy a plantar allí un día de estos a las 8 y voy a dejar al edificio sin luz. Espero que tarden en encontrar el problema al menos el tiempo suficiente para poder desayunar tranquila.


Siguiente sinsentido: La hora. Señores, en Brasil amanece a las 4 y anochece a las 17.30. No kidding. Y a mí se me plantea la misma pregunta que a vosotros… ¿No se les ha pasado por la cabeza ajustar la hora? Parece que no. Por favor, señores brasileños encargados de tales asuntos, háganlo. Nadie necesita que sea de día por la mañana, pero la luz por la tarde es absolutamente imprescindible. Que el Sol se vaya a las 5 me está causando problemas psicológicos. A mí y a todos los habitantes de este país, se lo prometo.

Otro… este es más short scope, pero no por ello menos idiota. Resulta que para entrar en la biblioteca de mi universidad es OBLIGATORIO dejar bolso, funda del ordenador y parecidos en una taquilla… ¡Pero aaaaaah amigo! Sólo hay 80 taquillas, y debe haber 200 sillas en la biblioteca. ¿Qué pasa si todas las taquillas están llenas? FÁCIL, ¡No puedes entrar! Entonces… ¿Si le enseño al portero que no llevo comida, ni bebida, ni objetos inflamables, ni cócteles molotov en el bolso y me comprometo a no robar ningún libro…puedo entrar? ¡Que no, leñe! ¡He dicho que no! Total, que así estamos.


¡Más! Cuando uno se sube a un autobús para ir a donde sea, al volver, NUNCA debe coger el mismo autobús en dirección opuesta. Porque  de hacerlo así, no va a llegar al lugar desde donde partió. Tiene su gracia. Así que cuando buscas instrucciones en google maps –o en sptrans, la versión paulista de la web del tmb-, debes buscarlas para los dos sentidos, ida y vuelta. Voy a añadir que coger autobuses en São Paulo es toda una aventura. Es como subirse a una montaña rusa, sólo que compartes cochecito con un montoooon de gente. Y hay un/a señor/a que se dedica exclusivamente a cobrar el ticket.


Lo siguiente lo mencioné ya en esta entrada, pero lo repito: A pesar de ser uno de los mayores productores de café, no saben prepararlo. 


Oh! No puedo dejar de referirme al tremendísimo bañador tipo "fardahuevos". Es el más usado entre los Brasileños. Una va tranquilamente a la playa y se encuentra por todas partes con esta aberración de la moda de baño. ¿Nadie les ha contado que es lo más antisexy del universo? Chico, si quieres que las piernas se te tuesten, arremángate las bermudas, pero no vayas por el mundo con esos estilismos de playa, por el bien de la humanidad. Y por tu propia dignidad. 

Y tantas otras incongruencias que salan mi existencia en este fantástico país de locos. Cuando digo fantástico, lo digo de veras. Aunque pueda parecerlo, no es una ironía.
Pero señores, this is Brazil. Si las cosas tuvieran sentido sería que estoy en Alemania. La vida aquí es más entretenida.


Un poco de música genial, va. Notad que, como he dicho,  los hombres llevan "fardahuevos". Dentro vídeo:



lunes, 7 de marzo de 2011

Viaje al Nordeste: 10 días en el paraíso y de cómo se me comieron los mosquitos.

Aviso para navegantes: Lo que sigue es una pijada, quedáis informados.

Papá y mamá (si esto no fuera una pijada de entrada quizás me referiría a ellos como “mis padres”) han venido a visitarme. En realidad han venido papá, mamá, mis hermanos, mi tía Carmina y mi prima Alejandra. Éramos 7: el número de enanitos de Blancanieves, de notas musicales, de hijos de la familia Trap en Sonrisas y Lágrimas, días de la semana y todas esas cosas que también son 7. Y ya se sabe, los grupos de 7 no duermen precisamente en albergues. Va, que empiezo. Espero que os dé una envidia colosal.

 
Primera etapa: Fortaleza-Guajiru-Jericoacoara
Brasil no tiene ley. No la tiene y ya. Acompañados de Paulo, un brasileño la mar de majo (como todo brasileño que se precie), recorrimos en 3 días unos 400 km de playas (inimaginable hacer lo mismo en España) en un defender como el de San Miguel, sólo que capotado. Kilómetros y kilómetros de playa sin fin. Arenas blanquísimas y agua azul oscuro, oscuro…y la vegetación llega casi hasta el agua. Precioso.
Adoro las hamacas, me he pasado los últimos 10 días tumbada en ellas. Tienen truco, que lo sepáis. Hay que colocarse en diagonal para que el cuerpo quede horizontal, de otro modo acabas con la espalda doblada, y eso no es buen asunto.
Guajiru es un pueblecito de pescadores en la costa que me tiene robado el corazón. Esa mañana, las niñas y yo nos despertamos a las 6 y fuimos a pasear por la playa. No es que me esté poniendo romanticona, pero os juro que el mar parecía un espejo. Cuando sea rica me compraré una casa allí. Dentro foto:

Ale y Xavi en Guajirú por la mañana

Jericoacoara es algo así como la meca del Kitesurf en Brasil, y diría que es un hotspot del Kite del mundo. Es un pueblecito chiquitín –aunque más grande que Guajiru- que bien podría ser la versión brasileña, colorida y pequeña de cualquier pueblo de la Costa Brava. Algo así como…pongamos Begur, solo que uno se desplaza en buggy y las calles no están asfaltadas (no me puse zapatos en 2 días, un gustazo). Vaya, que no tiene nada que ver con Begur, pero el espíritu veraniego es similar.
En el hotel en Jeri había sapos gigantísimos que comían bichos de una forma muy graciosa –que de hecho es la misma en la que comen todos los sapos del mundo… Con Xavi y papá cogíamos mariposillas, les sacábamos las alas y se las dábamos a los sapos. Que cruel queda esto ahora que lo veo escrito. Pero el sapo estaba muy contento.
También bebimos capeta, una bebida alcohólica típica de la zona que por llevar, lleva hasta Nescau, que es la versión sudamericana del Nesquik. Rebueno, de verdad. Parece que estés desayunando cuando en realidad es una bomba de relojería. Por cierto, capeta en portugués significa Satanás. Os dejo la receta por si alguien la quiere preparar:

-vodka (mucho)
-leche condensada
-guaraná en polvo (difícil encontrarlo fuera de Brasil, pero nada es imposible)
-2 cucharadas de nesquik
-un poco de canela
-hielo
Mezclar en la trituradora hasta que tenga pinta de sorbete. A disfrutar, pero cuidadín, que parece liviano. Solo lo parece.

Y entre Guajirú y Jeri pasamos por un centro de recuperación de tortugas marinas, conducimos quads, buggys e hicimos algo parecido al snow por las dunas, nos bañamos en lagunas, etcétera.

Segunda etapa: Fernando de Noronha
Fernando de Noronha es un archipiélago chiquitirrín en el atlántico. La isla más grande –y la única habitada, mide solo 5 km de largo. Está a unos 500km de la costa Brasileña y fue descubierta en los 1500s por Américo Vespucio, que creyó que había llegado al paraíso. Tienen que salir y entrar de la isla aproximadamente el mismo número de personas, para preservar el parque nacional marino. Para entrar en Noronha hay que pagar unos 15 euros diarios, la llamada tasa de preservación ambiental. Así que uno puede estar en playas alucinantes y no encontrarse a nadie. Esperad que repito….nadie. No hay cine, ni discotecas, ni siquiera algo que parezca un pueblo. Lo que sí hay es un fondo marino precioso, y como no, hicimos submarinismo. Morenas gigantes y verdísimas, tortugas, barracudas, peces de colorines, pulpos, langostas… molt maco. Y también hay muchos surfistas, por lo visto hospedaron en inicio del campeonato mundial de surf el mes pasado. Alquilamos un barco y pescamos y comimos barracuda. Estoy morenita, morenita. El marinero se ofreció a cuidarme muy bien si iba a vivir con él, pero tuve que rechazar la oferta…Noronha está bien para unos días pero vivir allí me volvería majara.Para que veáis:
Ale y yo en bahía do sancho, F.de Noronha

Pero como en todo, también hay parte negativa. A saber:
1.- Mis piernas están escondidas bajo un manto de picaduras de mosquito. Las tengo hasta en la planta de los pies. No sabía yo que fuera tan dulce.
2.- Me he quedado sin carnaval. Lo sé, lo sé. Estoy en Brasil, el carnaval aquí es épico blablabla… Pensando en positivo, así tengo una excusa para volver. Este país me está enamorando, volveré segurísimo.

Y ayer ví un colibrí y ya tengo piso pero está sin amueblar por el momento, pero os cuento en otra ocasión.

Otro día, más.

jueves, 17 de febrero de 2011

Lo que São Paulo NO es

São Paulo NO es una ciudad soleada. Diluvia. Llueve como si fuera el fin del mundo. Y a diario. Yo creía que venía a pasar calor y ponerme morena. Qué engañada estaba... Gracias al cielo esta mañana ha despertado alegre el día y hemos podido tomar un poco el sol. Pero eso, un poquito. Por la tarde quería ir a leer a Ibirapuera en plan Heidi, con mi mantelito de cuadros y mi cesta de mimbre. Ya estaba preparada (casi hasta me pinto los mofletes de rosa y me compro una ovejita) cuando se ha puesto a jarrear. Chuzos de punta en toda regla. Y es que llueve tan, pero tan fuerte que duele cuando las gotas impactan en tu piel. Así que mi gozo en un pozo, nada de Ibirapuera. Lo he cambiado por una tarde em el MASP, el Museo de Arte de São Paulo. La verdad es que la situación en el museo daba un poco de canguele. Como era tarde, estaba yo solita en la sala, con un matón de esos de seguridad que miden 4x4 y encima retumbaban los truenos cada 2 minutos, como si fuera a cumplirse la profecía de Nostradamus. Daba la sensación que se iba a ir la luz y me iba a quedar a oscuras con Rembrandt, Manet y Picasso entre otros... que tampoco hubiera estado mal, muy peliculero.
El MASP
Pues eso, si visitais SP, traed paraguas. La semana que viene me voy al norte, a ver si me da el sol de una vez.
São Paulo tampoco es el lugar indicado para tener un nombre que acaba en ele. He aprendido que en Brasil soy IsabeU. Pero vaya, lo llevo bien.
Y hay otra cosa que debéis saber: São Paulo se pronuncia SaM paulo.

Otro día os cuento más.

martes, 15 de febrero de 2011

Caipirinha por aquí, caipirinha por allá

Esto es demasiado divertido para ser realidad. Desde que tenemos piso (aún no nos hemos mudado pero tenemos piso) veo la vida de otro color. Y empiezan a rodar las caipirinhas. Que además de estar tremendísimamente buenas, son muy, muy baratas. Aquí una botella de cachaça cuesta 5 R$, que son menos de 2,5 euros. El alchol está tirado de precio.

Voy a explicar mis últimos 2 días (hace dos días que podría decirse que tenemos piso) cronológicamente, que no tienen desperdicio. Yo quiero que mi vida sea siempre así.
Domingo: Por la mañana fuimos a Ibirapuera con los exchange para get to know each other, que no estuvo mal, pero lo mejor llegó por la noche. Nos llevaron a ver el ensayo de una escuela de samba. En las escuelas de samba no enseñan a bailar samba, el nombre engaña. Son más bien clubs de gente que baila samba. En carnaval, todas las escuelas de la ciudad compiten por ser la mejor, y ésta en concreto practica todos los domingos. Y uno paga 20R$ y puede entrar a ver cómo cantan y bailan una y otra vez la misma canción.  No puede ser más divertido. Cervejinha por aquí, cervejinha por allá y acaba uno bailando samba como el que más. La samba son básicamente movimientos espasmódicos acompañados con juego de pies. Pie adelante, y luego hacia fuera, adelante y hacia fuera y mientras mueves los pies meneas el pompis como si estuvieras convulsionando. Nada fácil. Ver a un taiwanés llamado Lego moviendo el culo NO TIENE PRECIO. Es impresionante la velocidad a la que mueven el cuerpo especialmente las negras, no se puede seguir su ritmo, es imposible.
He estado buscando un vídeo que le haga justicia, pero no hay manera. Os pongo este que por lo menos se oye la canción. Dentro vídeo:

Aquí la letra del estribillo, por si os hace ilusión cantar:

Feliz da vida, lá vem o Bixiga
Exemplo de domunidade
A Música Venceu
O dom é luz que vem de Deus
Da emoçao Va-Vai resplandeceu

Luego me tomé mi primera caipirinha en Brasil. Y con media ya iba de lado. Las carga el diablo. Y cuando bebo me entra incontinencia verbal y os podéis imaginar el show. Así en resumidas cuentas obligué a un pobre hombre de máster a que me pidiera matrimonio.

Lunes:
Empezaron las clases. La primera, Estratégias de negocios sustentáveis - Estrategias de negocios sostenibles- fue en portugués, y yo lo entiendo todo pero no hablo nada. Y fue una clase súper participativa, de hecho, no había mesas y todo el mundo estaba sentado formando un círculo… y yo pues no pude decir nada. Muy interesante, de todos modos.
La segunda, Brazilian economy,  fue en inglés y no estuvo mal. La profesora es alemana, habla el inglés bastante mal y con un tono de voz bastante bajo, y yo estoy medio sorda, así que me cuesta dios y ayuda entender qué dice. Tenemos que hacer case studies en grupo, y el mío mola bastante. El taiwanés, que es único, Rafa –un brasileño que estudia en Esade y está en SP de intercambio también, Clara –una francesita de HEC la mar de mona, y digo francesita porque es de tamaño reducido-  Priscila – una brasileña que dejó la uni porque se quedó embarazada, ha tenido a su niña y ha vuelto a estudiar-, y yo. Me gusta mi equipo.
Después de clase fui a beber cervejinhas con unas brasileñas. En Brasil sólo se habla de 3 cosas: Sexo, drogas y playa. Y de todo se habla muy explícitamente, así que empezaron a contarme a mí – que acababan de conocerme- cómo fueron, detalladamente, sus últimos encuentros sexuales. Y yo no sé las demás mujeres españolas, pero en mi grupo de amigas no damos tanto detalle. Fue violento y gracioso al mismo tiempo. Y todas están enamoradas de Juan, ya tiene grupo de fans.
Y por la noche caipirinha por aquí, caipirinha por allá… 

Hasta aquí, otro día... ¡Más!

domingo, 6 de febrero de 2011

Esto es inminente. El arte de hacer maletas.

La próxima entrada será desde Brasil. Pero al efecto, como tampoco me veis cuando escribo, que sea desde Brasil o desde Macao os da lo mismo. El tema es que me voy mañana y acabo de cerrar las maletas a la 1.30 am. Last minute, como de costumbre. Y me he puesto a llorar al despedirme de mi hermano, y eso que lo veo en menos de 20 días (me vienen a ver), pero no lo he podido evitar. He empezado a pensar que le pasaría algo colgado de un acantilado (mi hermano es la versión mejorada de Spyderman) mientras yo estaba en la otra punta del mundo, así que me he puesto a sollozar. Es que antes de ir a decirle adiós he visto 127 horas mientras hacía maletas, que para quien no lo sepa, es una peli que narra la historia de un escalador que estuvo 5 días con el brazo atrapado en una roca y que al final tuvo que cortárselo. No aconsejo verla si tenéis que despediros de montañeros inmediatamente después. Pero el caso es que, sea como fuere, tengo el hermano más guay, más simpático, más guapo y más mejor de mundo, aunque se me acelere el corazón pensando que en cualquier momento se me va a matar. Que en realidad, es sólo porque soy de naturaleza exagerada, porque uno puede morirse también en casa.

Al tema: mis maletas. Hacerlas ha sido mucho más entretenido de lo que esperaba. Ha ido en dos fases, la de sacar la ropa de verano y la de meterla en las maletas. La primera ha sido infinitamente mejor. Me he enfundado en un look de lo más mujer-trabajadora-de-la-segunda-guerra-mundial (como la del poster de “We can do it”): me he puesto un peto tejano del año de la catapún, me he liado un pañuelo a la cabeza y entre salto y salto al son de rockabilly y otras americanadas he ido colocando lo que quería llevarme sobre la cama, hasta que las cosas no han cabido y he tenido que colocarlas en el suelo. Entonces he decidido llevar menos cosas. También he saltado sobre la cama de mis padres mientras cantaba. Muy peliculero.  Muy divertido. Luego he decidido que poner las cosas en la maleta es aburrido, así que no lo he hecho y me he ido de parranda.

Una de tantas canciones que han amenizado mi mañana

La fase dos ha sido básicamente agobiante. Eran las 11 de la noche y las cosas no cabían en la maleta. He tenido que hacer y deshacerlas hasta 3 veces para lograr que cerraran. Esto me pasa por hacer las cosas tarde. Esto de las maletas es toda una ciencia. Pero ya está, prueba superada.
Y nada, ahora tengo insomnio.  


viernes, 14 de enero de 2011

Clase de geografía

Como dije en una de las entradas anteriores, Sao Paulo no tiene playa y en invierno hace frío. Dejé caer que tenía clima Sub-tropical, lo que nos lleva a pensar que está por debajo del ecuador, porque si fuera por encima no tendría clima sub-tropical, y al contrario de lo que nos dicta la lógica, ni siquiera supra-tropical, sino templado. Así que descubramos dónde narices queda esta ciudad. Sao Paulo está a 444 km de Río, a 8787 km de Barcelona, 7685 km de Nueva York, 8188km de Toronto, 10585km de Estambul, 15981km de Singapur, 13377km de Sydney, a 1696 km de Buenos Aires, a 250€ de Santiago de Chile y a 145€ de Montevideo. En el mapamundi de mi hermana, los 444km entre Río y Sao Paulo son unos 2 dedos y a Montevideo hay 5 bien juntitos, calculad los dedos que hay entre mi ciudad de acogida y las demás.
Queda más bien al sur del país y aunque repito que no tiene playa, está relativamente cerca de la costa. Dado que ahora es verano allí, voy a ponerme morenita mientras la mayoría de vosotros se pudre en el invierno europeo. Qué ilusión. Dentro mapa:  

Ver Lugares que tengo intención de visitar en un mapa más grande

Y lo que viene no es geografía pero es curioso. El gentilicio de Sao Paulo es paulista, que no saopaulero o saopaulés o algo así.


Ya basta. Mañana, más.

miércoles, 12 de enero de 2011

Sobre la carne roja y la odisea de renovar el pasaporte sin romperse una sola uña

Empecemos por lo de la carne:
Al parecer, a los brasileños en general les encanta la carne, sobretodo la roja. Y eso es un problema para mí, porque no me gusta la carne, especialmente la roja. No es que sea vegetariana, de hecho me río bastante de la gente que lo es. Los animales son para comerlos, es biología, cadenas tróficas y eso. Sencillamente prefiero el pescado. Esto no es ninguna metáfora sobre mi sexualidad. Es simplemente que me pirran el salmón, la lubina o el lenguado mientras la ternera, el cerdo o el cordero no despiertan en mí la misma satisfacción. Esto ha quedado más sexual de lo que pretendía. Voy a poner fotos de carne y pescado para ilustrarlo mejor y disipar cualquier pensamiento demasiado agudo. Ahí va:
Pescado
carne
Lo que decía, que en Brasil comen cantidades ingentes de carne. Entre Brasil, Argentina y EE.UU consumen el 45% de la producción de carne mundial, y entre los tres no llegan al 8% de la población. CA FORT. Tengo pesadillas pensando que todo lo que cocinan en Brasil es carne: croquetas de solomillo, tortilla de costillas de cerdo, quiche lorraine de carne picada, pastel de frambuesas y filete, helado de bacon… y evidentemente me despierto con ganas de devolver. Me he dado cuenta que en general uso muchos porcentajes. Es culpa de Esade, yo no era así. Pero los porcentajes molan, que lo sepáis.

Me está entrando la sensación de que parece que no me emociona ir a Brasil. Nada más lejos de la realidad. Me mmmmmmuero de ganas (con muchas emes, que así suena a que me apetece más) de ir. Y ahora no sé si he caído en un dequeísmo. Desde que dejé el colegio no sé escribir, ¡qué sulfuro! Y ando buscando en google si es correcto o no lo que he escrito, pero… o estoy espesa o Dios está espeso, porque no lo encuentro. Y ya estoy dejando el tema Brasil otra vez, como si me importara una mierda ir o no. Sí quiero, aunque coman carne. Bien, como creo que ya ha quedado bastante claro que sí tengo mmmmmmmmmuchas ganas de Brasil (con muchas emes, que así suena a que me apetece más), no lo voy a repetir y me voy a dedicar a contar otras cosas.
Cosas como lo que me pasó ayer renovando mi pasaporte. Desde que salí de casa hasta que volví a entrar pasaron 5 lindas horas que perdí entre funcionarios. Pido disculpas anticipadas a cualquier persona que sea o tenga amigos, familiares o conocidos que sean funcionarios de los que renuevan pasaportes, porque estoy a punto de dejarlos muy mal. Creo que estoy gafada, porque me pasó lo mismo la última vez que tuve que renovar mi documentación hace 5 años. Si pudiera atar a todos los incompetentes de esa oficina con una cuerda, poner plomo en sus bolsillos y tirarlos al mar, lo haría sin pestañear. No es verdad, pero relaja pensarlo. Espero que no lo lea ningún agente de policía, podrían encarcelarme por amenaza, ahora que está prohibido hasta respirar. Aurora, si estás leyendo esto, piensa en lo prohibidas que están las hogueras de San Juan o la barra libre ;). Pues eso, que uno no puede amenazar ni de mentira.

Por cierto, ahora que estoy haciendo referencia a personas físicas y os estáis sintiendo un poco violentos porque os habéis dado cuenta de que soy consciente de que leéis lo que escribo, como cuando los actores miran directamente a la cámara en una peli, os voy a decir que hacer comentarios en mis post no es perjudicial para la salud, de verdad. Si lo hacéis me siento reconfortada, acompañada es el término. Sé que sois unos pocos los que lo leéis (450 en 4 días, para ser exactos...que no está nada mal), así que anda, no seáis tímidos que las teclas no muerden. Palabrita del niño Jesús. Qué cursi me ha quedado.

Ala, cierro paréntesis y vuelvo al tema de los funcionarios ineptos…la cuestión es que yo creía que con esto de los pasaportes electrónicos, el asunto hacer colas y esperar horas para que lo tengan estaba solucionado. Pues es una mentira. Lo que necesitan son cerebros electrónicos para los empleados. Y afeitarles el bigote hitleriano, que da mal rollo. ¡Chatín, que solo tienes que escanear mi foto y darle al print! Pues ni con esas. Me han entrado ganas de colarme detrás del mostrador y hacerlo yo misma. Y encima va el tío y hace una pausa para fumarse un puro en la calle mientras se imprime mi pasaporte. Ya no un cigarrillo, ¡un puro! Por una vez le agradezco a Dios esta mala leche con la que me ha bendecido: le he soltado un soplido al señor, porque si no me hubiera tenido allí hasta la hora de cenar, y al parecer no sólo lo he despeinado, sino que ha dado resultado. Que digo yo… ¿por qué no ponen máquinas de autoservicio? Si existe el autocheck-in en los aeropuertos, no veo por qué motivo no pueden poner un autorenuévateeldniyelpasaporte en  las oficinas de la policía. Ya me estoy poniendo a resoplar como los caballos solo pensarlo. Gracias al cielo que sólo hay que hacerlo cada 5 años.  Pero las cosas se complican cuando necesitas un certificado de antecedentes penales para poder sacarte el visado a Brasil, porque el señor desconoce que la tierra es redonda y que hay vida más allá de Galicia y encima me pregunta que por qué motivo quieren los brasileños mi certificado de antecedentes penales, que tengo cara de niña buena. ¡Pues que sabrá usted de mí! ¡Quizás resulta que soy una asesina en serie o una traficante de droga que quiere mudarse a Brasil! ¡Haga el favor de extenderme el certificado de los huevos y cállese, hombre! Pues no me lo extendió, porque a pesar de haberme hecho un interrogatorio de tercer grado al respecto, va y entonces me suelta que tengo que ir a pedirlo a Atención Ciudadana.
Me ha quedado muy quiero-ser-un-monólogo-de-Buenafuente. Pero es que así es como pasó. Me he limitado a retratar la realidad. A toro pasado resulta bastante cómico. No hace ninguna gracia encontrarse en la situación.

Ya basta. Otro día, más.

martes, 11 de enero de 2011

Documentarse es importante II: La samba y el carnaval

 El origen de la samba es africano y se hizo famosa por el carnaval de Río. Al contrario de lo que todos creíamos (entre los que como veis, me incluyo), no es UN baile, son muchos. Hay 100 modalidades de samba, nenes. Y todos proceden de los bailes rituales bantús aderezados con influencias europeas, especialmente a partir de la abolición de la esclavitud en Brasil. Eso fue como en 1888, que por cierto, es un número muy bonito.
A pesar del origen cristiano del carnaval, éste es celebrado como una fiesta más bien profana. Y tan profana. Cientos de miles de personas dándole a la bebida y sudando –literalmente- lujuria. Seguro que a Dios le encanta el pitote, me apuesto un ovario. Imaginaos poder ver el asunto desde las alturas. Si Dios es hombre, seguro que lo pasa de lujo, con tanta mujer y tan poca ropa. Tengo que reconocer que tanta pluma me da un poquitín de vergüenza ajena, y me dan ganas de estornudar, espero que estén esterilizadas.
En Sao Paulo y en Río es donde se montan los mayores saraos (aunque por lo visto el más divertido es el de Bahía), las escuelas de samba y las bandas toman la ciudad. Todas estas cosas no las digo por inspiración divina (¿por qué no puedo dejar de mencionar a Dios?), sino que le he estado preguntando a mi amado Mr.Google y me acaba de contar que esta gente (los de las escuelas de samba y las bandas) se pasan el año entero ensayando para el carnaval. Y no cobran, pagan. No voy a hacer comentarios previsibles al respecto, que juzgue cada cual.
Este año el carnaval se celebra entre el 5 y el 8 de Marzo, lo que me viene al pelo, porque justo el 5 llego de un viaje por el norte de Brasil.
Hoy cortito. Os iba a poner un video del carnaval, pero todos son una horterada, así que os dejo una foto para que se os pongan los dientes largos igualmente:


Ahora que releo lo que acabo de escribir me da la sensación de que cualquiera que me lea y no me conozca lo suficiente va a pensar que vivo la vida con desgana. Que quede claro que no es así. Es que tengo gripe, pero sobreviviré.

Ya basta. Otro día más.

domingo, 9 de enero de 2011

Documentarse es importante: Sao Paulo y otros asuntos

Sao Paulo es la metrópolis más grande de América del Sur y el principal centro financiero del país. Según mi prometido, Mr.Google-que-todo-lo-sabe, la ciudad tiene unos 18 millones de habitantes. Algo así como 9 veces Barcelona; se me desencaja la mandíbula solo pensarlo. De verdad espero que toda esta gente esté bien repartida por el territorio. Odio las multitudes, me sacan de quicio. Parece que siempre andas a contracorriente y es entonces cuando empiezo a resoplar y me entran sudores fríos. Quizás es porque crecí en el campo entre maíz, gallinas y pavos reales (sé que os da envidia porque fue una infancia de película y sí, en mi jardín había –hay- pavos reales). Al tema: Se ve que el transporte público no es su fuerte, que el metro es pequeño comparado con la ciudad y a pesar de todo es el mejor del continente. Lo usan 3,3 millones de personas diariamente. Pero seamos sinceros, allí abajo no tienen economías especialmente boyantes (aunque en Brasil apuntan maneras) que puedan permitirse modernísimos sistemas de transporte público a la europea. Bah, en realidad el metro de Barcelona es más bien una mierda, así que no me voy a quejar más del de Sao Paulo, fundamentalmente porque todavía no lo he visto.  
No sé donde leí o escuché que hay unos 25 asesinatos diarios en la ciudad. ¡Fiesta! Lo cierto es que poder ser asesinada de un tirotazo en la sien añade emoción al asunto. De algo hay que morir oye, y mejor ahora que no tengo hijos que mantener, ni marido que me eche de menos, ni hipoteca que pagar... ni obligaciones serias que cumplir así en general. No, no me quiero morir en Sao Paulo -de hecho, es posible aunque no probable- pero si ocurriera… enterradme en San Miguel (el lugar donde crecí), sin ataúd si puede ser. Y si no puede ser, pues le decís a la administración que se lo metan por el culo y me enterráis sin ataúd igualmente. Mi cadáver habrá viajado desde Brasil hasta España y tendrá que aguantar vuestra lucha contra la burocracia, así que cuando llegue el momento de hacer algo con mi cuerpo ya estaré a medio podrir y seguro que a quien sea que se dedique a meter los cuerpos en los ataúdes le dará asco hacer lo mismo con el mío, lo cual será fantástico, porque tendréis una excusa para enterrarme sin él. Ups, que tono tan macabro está tomando esto. No quiero que nadie que haya perdido a alguien cercano últimamente lo tome como una burla, es sencillamente lo que quiero que hagan con mis despojos en caso de que me pase algo en la otra mitad de la tierra. Además, hablar abiertamente de la muerte es sano. Caga hasta el rey. Nos vamos a morir todos, quiero decir.
Sigamos con Sao Paulo. Curiosidades: Fue fundada como misión jesuítica. Posee la mayor flota de helicópteros del mundo después de Nueva York. También es la tercera ciudad con más rascacielos, después de Hong Kong y Nueva York (¿Os habéis fijado? Los pobres siempre van después de Nueva York, me pregunto si eso habrá influido de algún modo en la personalidad de sus gentes). Tienen caimanes albinos en el acuario. Se producen 17.000 taquitos de sushi por hora. Es donde se encuentran las mayores colonias japonesa, italiana, española y portuguesa fuera de los países a los que corresponden dichos gentilicios. Tienen el mayor templo budista de América latina. La mayor biblioteca cuenta con 150mil libros, toda una fuente de sabiduría –me va a venir al pelo para aprender el idioma. El 60% de los millonarios brasileños viven en Sao Paulo (a ver si consigo casarme con uno). Sólo el 0,5% de la población es amerindia, es toda una ciudad colona, porque el 70% son blancos. Señores, Sao Paulo NO tiene playa, una auténtica desgracia. Pero lo mejor es que Sao Paulo MOLA, y mucho.
Tiene muchos teatros y una orquestra sinfónica fantástica. Me muero de ganas de ir a ver lo que sea al teatro municipal. Yo diría que se parece ligeramente al teatro real de Madrid. Aquí os dejo una foto, mirad qué preciosidad:


Y ahora, datos desconsoladores: A pesar de que se conocen más las Favelas de Río (probablemente por la película Cidade de deus), en Sao Paulo hay más de 2 millones de personas vivendo en favelas, frente al casi millón y medio de Río de Janeiro. En el término municipal de Sao Paulo hay unas 615. Supongo que ya lo sabréis, pero por si a alguno se le escapa... las favelas son aglomeraciones de viviendas informales y precarias que nacen entorno a las ciudades grandes de Brasil. Es lo que nosotros conocemos como barriadas, los anglosajones denominan Slums, el resto de América las llama Pueblo Joven o Villa Miseria (no puedo evitar que este último me resulte divertido) y los indios se refieren a ellas como Bustees. Por lo visto el documental Favela Rising  las retrata bastante bien. No lo he visto, así que esto no es una recomendación.
Vamos a cosas menos funestas: al contrario de lo que muchos creéis, allí no hace calor todo el año. Sao Paulo tiene un clima SUB-tropical, que no tropical chicos. La temperatura media anual es de 19ºC y en julio no van en bikini porque es invierno. No es invierno de abrigo de piel de oso polar y manoplas de plumas de pingüino imperial, pero sí de chaquetita de lana, ¿nos entendemos? En 1918 nevó, ¿Quién sabe si podría repetirse?
Otra cosa graciosa: resulta que los brasileños andan debatiendo si la felicidad es un derecho constitucional. Se plantean estas cosas porque según no-se-qué publicación son una de las naciones más felices del mundo, así que supongo que quieren institucionalizar su genuina singularidad. Nosotros no lo hacemos porque no lo somos -los más felices del mundo, digo. Sencillo.
El portugués: me resulta difícil decir que en Brasil hablan portugués y no brasileño. No es que no entienda el concepto, es que mi cerebro me engaña. Por la misma regla de tres, en Bolivia deberían hablar boliviano, en Panamá panameño y en Argentina argentino, sin embargo no me cuesta decir que ellos hablan español. ¿Será que estoy poseída por el espíritu de un colono de la península? Ah, y es increíblemente fácil de leer. Qué pena que no pase lo mismo con el habla. “Sur” es “sul” en portugués, por algún motivo me hace mucha gracia.
Aquí os dejo las coordenadas de Sao Paulo, por si alguien quiere enviar un misil o buscar la ciudad en Google Maps: 23°32′56″S 46°38′19″O.
Ya basta. Otro día más.

viernes, 7 de enero de 2011

Reconocimiento del terreno

Probando, probando. Un, dos, tres. ¿Hola? ¿Hola? Sí, Sí. ¡Ah! ¡Ah!
Bueno, primera entrada del coronel. Aventuras y desventuras de una rebelde en Brasil. ;)
And off I go...Sao Paulo here I come.




Olvidé mencionar que me voy a finales de mes pero aún no tengo billete, ni visado ni lugar donde vivir. Todo se andará, vísteme despacio que tengo prisa.